domingo, 4 de octubre de 2015

XIV FELIPE II Y CASTELLÓN. PIRATAS EN NUESTRAS COSTAS.

Felipe II llegó a Castellón de la Plana por mar y fue recibido en el pequeño caserío de pescadores que dio lugar con posterioridad al actual Grao, por unos mil vecinos. Desembarcó el 12 de enero de 1586. Al día siguiente se trasladó  a Borriol. A la salida de la ciudad, los vecinos instalaron un acto triunfal con tres fuentes de las que manaba vino. A pesar de estas muestras de cariño, no todos los castellonenses eran partidarios del Rey. En su interior quedaba la imagen de ls tropas reales cuando, en 1563, fueron registradas numerosas asa en busca de armas, tanto en la capital de la gobernación, como en los restantes pueblos de la comarca.
   En el caso de Castellón de la Plana, los soldados entraron en treinta y cinco casas, pero en toda la gobernación se realizaron más de dos mil registros. Se encontraron muchos tipos de armas: espadas, puñales, trabucos, ballestas y lanzas. Todas ellas fueron incautadas en nombre de Felipe II.
   Enterado el Rey de los perjuicios que producían los piratas, quiso proteger de manera adecuada nuestra costa para evitar nuevas invasiones. Para ello remitió una carta al Consell de la ciudad el 26 de agosto de 1562. En ella expresaba que había ordenado a su ingeniero Juan Bautista Antonelli que se trasladara a la capital de la Plana y tomara datos con el fin de proyectar fortificaciones en la playa, en evitación de los daños y robos que pudieran cometer los corsarios enemigos de la fe católica.
   Antonelli había proyectado y dirigido la construcción de algunas otras fortificaciones en la costa alicantina; sin embargo, las de nuestro litoral nunca se llegaron a convertir en realidad. Durante la visita del famoso ingeniero militar, comprobó que las defensas de la ciudad no podían resistir un ataque de las armas de la época, por lo que levantó un plano con las fortificaciones que según él, eran necesarias para que la ciudad quedara protegida de un posible bombardeo de la artillería enemiga. Al igual que ocurrió con el estudio que hizo de las torres para la defensa de la costa, tampoco las obras que juzgó necesarias para la reforma de las murallas de la ciudad, llegaron a ejecutarse.
   Durante la mayor parte de la época de Felipe II, al igual que en el resto de España, la convivencia entre mahometanos y cristianos era pacífica. Sin embargo, al circular la idea de que la comunidad musulmana se estaba armando, el Rey ordenó el desarme de los moriscos en todo el reino de Valencia. Las tropas reales entraron, por sorpresa, en los domicilios de los moriscos. También era frecuente la llegada de navíos tripulados por infieles que causaban terror entre los vecinos. El día 10 de octubre de 1586, después de perseguir a una nave cristiana, bombardearon la torre de Cap y Corp algunas galeras turcas. Tuvieron que llegar tropas desde Alcalá para rechazar el ataque, pero los corsarios lograron darse a la fuga. 


      Durante la época de Felipe II la economía del país y también la de nuestras tierras, se fue debilitando de manera considerable. Las colonias americanas, lejos de aportar riquezas al Estado, producían grandes pérdidas. España mantenía guerras con Francia, Flandes e Inglaterra. Estos conflictos hicieron descender el volumen del comercio entre España y el resto de los países europeos. La presión fiscal hizo que la pobreza alcanzar a todo el país, por todo ello el Rey, agobiado por los problemas y sus enfermedades se refugió en el monasterio del Escorial donde falleció el 13 de septiembre de 1598.


NUEVO PANORAMA EUROPEO. LUTERO. DOMINIO TURCO. LA PESTE. FELIPE II



El nuevo continente descubierto por Colón, atrajo la atención de los países más poderosos. Francia e Inglaterra estaban en disposición de conquistar parte de América. Mientras tanto, otros quedaron divididos en diferentes estados y ciudades que se disputaban el poder en los territorios que durante los últimos tiempos, habían formado el Sacro Imperio Romano Germánico. La Iglesia había entrado en un periodo decadente. Durante muchos años los distintos papas habían sido respetados por todos los cristianos, pero fueron surgiendo distintas corrientes de opinión que exigían una profunda reforma. 
   Tanto en las ciudades, como en los monasterios y conventos, fueron surgiendo voces que exigían un cambio en las costumbres de la Iglesia y al mimo tiempo trataban de conseguir modificaciones en la ortodoxia y la liturgia que desde Roma, se dictaba para toda la cristiandad. Al mismo tiempo se amenazaba con no acatar la autoridad del Papa. Solo cabían dos soluciones: cambiar algunos preceptos desde la propia Institución o que alguien lo intentara, por su cuenta, tal como hizo un fraile agustino llamado Martín Lutero, consiguiendo que sus nuevas propuestas se extendieran por distintos países europeos, sobre todo en los de lengua germana.
   Al mismo tiempo, Enrique VIII de Inglaterra deseaba que el Papa anulara su matrimonio con Catalina de Aragón, hija de los Reyes Católicos y al no conseguirlo, decidió fundar una nueva Iglesia desvinculada de Roma, surgiendo de esta forma, el cisma de Inglaterra.
 Por si faltaba algo, los grandes viajes y las invasiones de pueblos originarios del norte de Europa, posibilitaron la propagación de distintas enfermedades por todo el continente. Los países debían luchar contra plagas que acababan tanto con los animales y vegetales imprescindibles para comer, como con los propios habitantes de los pueblos. La peste terminó con la mayor parte de los ciudadanos del continente. 
   Así mismo, don la ayuda de una poderosa flota, los turcos se hicieron los dueños del comercio en el Mediterráneo. Consiguieron conquistar Trípoli y amenazaban al resto de las colonias europeas. 
   En España nunca lograron penetrs las reformas religiosas que tanto éxito habían tenido en otros países europeos. La fe católica fue llevada y difundida por el Nuevo Mundo a través de la compañía de Jesús, fundada por San Ignacio de Loyola y el papa se convirtió en el mejor aliado de los monarcas españoles. En el Concilio celebrado entre 1541 y 1563 en la ciudad italiana de Trento, se establecieron las fórmulas para terminar con la reforma de Lutero y sus seguidores, pero a pesar de ello, el protestantismo se extendió por todo el mundo.
   Con la confusión política, social y religiosa, la amenaza de los turcos, la consolidación del poderío inglés en el Atlántico y el deseo de Francia por adueñarse de Europa, Carlos V se retiró, en 1557, al monasterio de Yuste y dejó el trono en manos de su hijo Felipe II que se propuso continuar la obra de su padre e incluso pudo añadir a sus posesiones nuevos territorios de ultramar, como Filipinas y algunas islas del Pacífico. Durante su reinado Madrid se convirtió en la capital del Imperio Español y en 1561 se acordó el traslado de la corte. 

sábado, 3 de octubre de 2015

XIII.- CASTELLÓN EN TIEMPOS DEL EMPERADOR

Al fallecer los reyes católicos, los españoles vivieron momentos muy complicados. Su hija Juana, conocida como Juana la Loca, no gozaba de la salud necesaria para dirigir los destinos del reino heredado. Tampoco tuvo suerte al fallecer pronto su marido Felipe el Hermoso. Ni siquiera la llegada del hijo de ambos, el príncipe don Carlos, contentó a todos los súbditos, por conocer poco las costumbres hispanas al haber sido educado por su abuelo paterno Maximiliano, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico. Sin embargo, al ser heredero del trono de España y también del de Alemania, consiguió un poder que superó a cuantos monarcas le habían precedido. Carlos I de España y V de Alemania, tuvo que afrontar conflictos tan importantes como el levantamiento de los comuneros de Castilla y el de las Germanías. Eran conflictos que comenzaron teniendo un carácter social y terminaron convirtiéndose en una verdadera guerra civil que terminó con el apresamiento y posterior ejecución de los cabecillas: Padilla, Bravo y Maldonado y otros cien comuneros, antes de que el rey Carlos I otorgara un perdón general. 


Durante el reinado de Carlos I, en España no se ponía el sol

   Las comarcas de Castellón atravesaron una de las peores etapas de su Historia, durante el reinado de Carlos I de España y V de Alemania. Enfermedades, incursiones berberiscas en nuestras costas y sobre todo, la guerra de las germanías, diezmaron la población. No lo pasaron mucho mejor los agermanados que salvaron su vida ya que debieron hacer frente a la confiscación de sus bienes y al pago de grandes contribuciones económicas impuestas por la virreina doña Germana de Foix, con anterioridad segunda esposa de Fernando de Aragón y amante del propio Rey Carlos I. Como ejemplo de la importancia que tuvo para nuestros antepasados el conflicto de las Germanías, se puede citar que el día 29 de junio de 1521, los agermanados, capitaneados por Miguel Estellés, se apoderaron de Alcalá de Xivert, asaltaron la morería y pasaron a cuchillo a todos los vecinos que encontraron en sus casas. Estellés junto con un grupo de trece seguidores suyos fueron ahorcados en Castellón de la Plana, pocos días después.
   A pesr de tantas desgracias, la población seguí creciendo y se iniciaron algunas obras importantes, como el convento de monjas de Snta Clara. Se finalizaron otras, como la nueva iglesia parroquial que se construyó en sustitución de la que fue destruida por un incendio en 1340 y fue consagrada el 3 de marzo de 1549 por el obispo de Tortosa don Francisco de Robles. 

Las primeras expediciones españolas se habían limitado a ocupar las islas caribeñas, sin embargo al tener noticia de la existencia de grandes tesoros en el interior del continente americano, se decidió explorarlo. De esta forma, en 1519 Hernán Cortés se internó tierra adentro con un ejército muy reducido y con la ayuda que recibió de alguno de los jefes de las numerosas tribus mexicanas y la aparición de una epidemia de viruela que afectó a la mayor parte de sus contrincantes, posibilitó que Cortés pudiera conseguir la victoria en 1520. Posteriormente Francisco de Pizarro logró que el emperador de los incas se convirtiera en vasallo de Carlos I y fundó Lima en 1535. Unos años más tarde, Pedro de Valdivia exploró Chile. 

jueves, 1 de octubre de 2015

XII LOS TIEMPOS MODERNOS. EXPULSIÓN DE LOS JUDÍOS. DESCUBRIMIENTO DE AMÉRICA

Resulta imposible fijar unas fechas o hechos concretos para situar el inicio de las distintas etapas de la Historia. Algunos estudiosos del tema, sitúan el inicio de la edad Moderna en el momento cuando en Europa logró salir de la oscuridad en que se había sumido durante la Edad Media. Como es natural este cambio no se produjo de la noche a la mañana, ni tampoco al mismo tiempo en cada uno de los países del viejo continente. Sin embargo, hubo un momento en que la necesidad o el ansia de progresar se hizo patente en muchas naciones. Algunos historiadores lo hacen coincidir con la toma de Constantinopla por los turcos, otros con la instauración de monarquías estables o el Renacimiento italiano y los más, por lo menos en España, con el descubrimiento de América. Sin embargo debe considerarse que la imprenta pudo hacer más por cambiar algunas costumbres, que ninguno de aquellos hechos.
   En nuestras tierras, la reconquista no tuvo demasiada trascendencia ya que, durante mucho tiempo, en las poblaciones de la Plana siguieron conviviendo las tres culturas: cristianos, musulmanes y judios, conservaron sus oficios y las costumbres hasta que la Inquisición se encargó de hacer cumplir los mandatos reales. Sin embargo, poco a poco las costumbres fueron cambiando después del descubrimiento de América y la fusión de Castilla y Aragón en un único Reino.


   En 1480 los Reyes Católicos ordenaron que todos los judíos del reino que no abandonaran su religión, fueran separados de las ciudades donde residían. Se estableció la Inquisición con el fin de luchar contra quienes no hubieran aceptado el catolicismo. Dado el gran número de causas que se instruyeron a través del denominado también: Santo Oficio,, el 31 de marzo de 1492, los Reyes firmaron un decreto en el que se disponía que los judíos fueran expulsados del Reino. Con esta medida los judíos se vieron obligados a vender sus propiedades con la mayor rapidez. Algunos cristianos pudieron amasar, de esta forma, grandes fortunas después de formalizarse aquel documento, por lo que hay quien opina que esta fue la verdadera causa de aquel decreto.


   Durante la mayor parte de la Edad Media, los pueblos de occidente importaban productos que llegaban, por tierra, desde el extremo oriente asiático. Valiosos productos, como la seda, especias y piedras preciosas, viajaban hasta Europa tras un largo y difícil camino, pero los mercaderes no dudaban en afrontar esta peligrosa aventura, aunque debían atravesar dos continentes y superar grandes dificultades, por ello cuando en 1485 llegó a la Península Ibérica un navegante de origen desconocido prometiendo un nuevo camino marítimo para llegar a las Indias, nadie le creía. 
   Siete años tardó Colón en ser escuchado por Isabel y Fernando y darle su apoyo. De esta forma, cuando el 12 de octubre de 1492, los marineros de las carabelas Santa María, la Pinta y la Niña que iniciaron la aventura en San Lucas de Barrameda, estaban convencidos de que habían conseguido llegar a las costas de la lejana India y encontrado, por fin, otra ruta para llegar hasta oriente. Se tardó algunos años en aceptar que aquellos hombres, capitaneados por el almirante don Cristóbal Colón, acaban de lograr algo mucho más importante: descubrir un nuevo continente.


   Cuando los destinos de todo el país comenzaron a regirse desde un mismo trono, desapareció el Reino de Aragón y por tanto el de Valencia. Como es lógico, los Reyes Católicos tuvieron que dictar nuevas normas que iban a dar forma a la nueva nación. Los súbditos estaban preocupados con las decisiones que pudieran tomar los monarcas que, sin embargo, ya con anterioridad a conseguir la total reconquista de la península, comenzaron a establecer las bases del futuro Estado. 
   Diez años después de contraer matrimonio Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, otorgaron un privilegio en el que se prometía a todos los habitantes del Reino de Valencia, guardar y respetar todos los fueros, franquicias y privilegios que tenían y no enajenar de la corona las ciudades y villas reales. A este respecto, ya en 1479, Fernando el Católico convocó Cortes en Valencia y más tarde en Tarrazona para tratar asuntos de Estado. En ellas estuvieron representadas las villas de Castellón de la Plana, Morella, Vila-real y Burriana.
   

miércoles, 30 de septiembre de 2015

XI.- ARTE ROMÁNICO EN NUESTRAS TIERRAS. EL GÓTICO CASTELLONENSE

En la actual provincia de Castellón, numerosas poblaciones de origen medieval conservan restos de sus castillos o construcciones religiosas originarias del siglo XIII. A pesar de su deterioro y lamentable estado de conservación, se pueden apreciar algunos elementos que tal como señala el profesor y cronista de la ciudad, don Antonio Gascó, en sus numerosos estudios sobre esta materia, los identifican como pertenecientes a una etapa tardía del estilo románico en el que se aprecian técnicas constructivas que ya eran propias de la arquitectura gótica. Las posteriores remodelaciones que se llevaron a cabo, fueron alterando la primitiva construcción de nuestros edificios medievales. A pesar de todo, contamos con numerosos vestigios de fortalezas militares, como las de Morella, Miravet, Vilafamés, Culla, Orpesa, Pulpis, Xivert, Bejis o Segorbe. También palacios como el del señor de Sot de Ferrer; pero sobre todo, algunos elementos del castillo de Peñíscola y así mismo, construcciones religiosas que conservan arcos semicirculares, el mejor ejemplo de ellos, quizás sea la puerta de la iglesia arciprestal de San Mateo.

Castillo del Papa Luna. Peñíscola

   Algunas imágenes conservadas en Villahermosa, la de San Juan de Peñagolosa, la Virgen de la Naranja de Olocau del Rey o la de San Pau en Albocàsser, son ejemplos de esculturas de un románico tardío en el que ya se aprecian las corrientes góticas.

                                            Puerta de los Apóstoles. Arciprestal de Morella

   Las comarcas castellonenses disponen de numerosos ejemplos que son verdaderas joyas del gótico mediterráneo. La Iglesia Arciprestal de San Mateo puede ser considerada uno de los más hermosos. De la antigua iglesia Mayor de Castellón de la Plana, tan solo queda la puerta que recae a la plaza de la Hierba. Bellos ejemplos son el convento de San Francisco de Morella, la Catedral de Segorbe y sobre todo, la escalera, el coro y la puerta de los Apóstoles de la arciprestal de Morella, así como algunos elementos del Monasterio de Benifassà que constituyen nuestro más valioso gótico religioso. 
  En cuanto a las construcciones militares se puede apreciar una etapa, anterior al gótico e interesantes conjuntos en que uno y otro estilo dejaron muestras interesantes, como en el castillo de Peñíscola, el del barón de Herbés, el de Toga o el de Jérica.
  También en la arquitectura civil disponemos de ejemplos notables del gótico castellonense. Edificios en Morella, San Mateo, Serra de Engacerán, Segorbe o Catí, trazados de poblaciones como Castellón de la Plana, Catí, San Mateo o Vila-real y por encima de todos ellos, las murallas de Morella, únicas en todo el territorio de la Comunidad Valenciana.
   Se tienen noticias de imágenes góticas que por desgracia, no se han conservado hasta nuestros días. Sin embargo, todavía tenemos buenos ejemplos de escultura cuyo origen hay que situarlo alrededor del siglo XV, en Segorbe, Olocau, San Mateo, Morella, Adzaneta, Villafranca, Benlloch y Zorita.
   La orfebrería castellonense de los siglos SIV y SV mereció la atención de artistas catalanes e incluso italianos. Los denominados argenters trabajaban la plata y otros metales nobles con los que realizaron joyas que actualmente se pueden contemplar en Peñíscola, San Mateo, Vila-real, Burriana y Traiguera. Sin embargo, Morella conserva las más hermosas obras de los orfebres locales de la familia Santalínea. Existen en nuestra provincia numerosos retablos góticos que se pueden admirar en las propias iglesias e incluso en los museos de Segorbe y Castellón de la Plana.  

Plaza del Alumdín en Onda


martes, 29 de septiembre de 2015

X.- ADMINISTRACIÓN MEDIEVAL. LA JUDERIA . LAS ALJAMAS DE LOS MUSULMANES

Durante la Edad Media, en la antigua vila, era el Consell quien llevaba a cabo la administración. Se puede considerar que su organización era similar a la del actual Ayuntamiento, aunque a su presidente, en vez de alcalde, se le llamaba el justicia, aunque tenía más competencias puesto que dirigía la jurisdicción civil y la criminal. La gestión del municipio la llevaban los jurats y actuaban de manera colegiada bajo la presidencia del justicia. El mustaçaf era la persona encargada de los mercados, el control de pesos, medidas, el de los molinos, de los materiales de construcción y de los alimentos; actuaba también como archivero del Consell y en ocasiones disponía de un auxiliar que era llamado el lochtinent del mustaçaf. Existían también otros cargos públicos necesarios para el buen funcionamiento del Consell. El sindich que en ocasiones era conocido como el tesorero o clavario, e encargaba de efectuar todos los pagos y cobros. Las cuestiones derivads del riego y buen uso del agua eran controladas por el cequier. A los encargados de inspeccionar y controlar las obras se les denominaba manobrers, mientras que el escrivá quien se ocupaba del archivo municipal y otras labores administrativas similares a las que en la actualidad realizan los secretarios. Existía también un encargado de llevar a cabo las gestiones fuera del municipio, era conocido como el misatger.


   Musulmanes, judíos y cristianos convivieron de forma pacífica en Castellón de la Plana, hasta finales del siglo XV, al igual que en las restantes poblaciones de su gobernación. Bien es verdad que los cargos principales estaban en manos de la comunidad cristiana, pero se permitía que cada colectivo conservara sus costumbres, tuviera sus negocios y celebrara sus fiestas de acuerdo a las creencias de cada religión. La judería castellonense se encontraba entre las actuales calles de Gracia y Caballeros. Este colectivo vivía en Burriana, en los alrededores de la actual calle de los Desamparados, aunqeu de su judería ya no quedan vestigios. En Castellón de la Plana disponían de su propia sinagoga situada en la actual calle de Antonio Maura. Se dedicaban a oficios artesanales, comercio y, sobre todo,  a prestar dinero. Esta última actividad les originó algún problema. Con el edicto de expulsión dictado por los Reyes Católicos en 1492, tuvieron que abandonar la vila numerosas familias hebreas que habían convivido con el resto de los vecinos de las distintas poblaciones, pero ya con anterioridad su número y propiedades disminuyeron notablemente.


Actual iglesia de San Nicolás en la calle Alloza, antigua mezquita musulmana

   La presencia islámica en nuestras tierras es muy anterior a las conquistas de Jaime I. En el caso de Castellón de la  Plana , existía un pequeño núcleo de población en los alrededores del Castell Vell así mismo, numerosas alquerías diseminadas por el actual término municipal. Restos de la etapa musulmana se han encontrado en distintos lugares. Los historiadores coinciden en señalar que la actual comarca de la Plana no fue una zona muy poblada hasta que pudo llegar el agua del río Mijares. SE trataba de una franja de tierra pantanosa y por lo tanto difícil de cultivar. Por otra parte, al no disponer de cotas elevadas su defensa era mucho más complicada que las comarcas del interior de la actual provincia.
   Antes de la reconquista los musulmanes de estas tierras se dedicaban a la agricultura y ganadería, por lo que eran partidarios de tener sus viviendas junto a las tierras que cultivaban. Por la dispersión de sus residencias, nunca se han podido concretar el número de moros que habitaban cada población. Después de la reconquista cristiana, aunque a los musulmanes se les permitió permanecer dentro de los muros de las poblaciones, nunca les resultó fácil convivir con la comunidad cristiana. En algunos lugares fueron discriminados e incluso perseguidos. En Castellón de la  Plana, la necesidad de contar con mano de obra para trabajar las tierras y la crisis demográfica de los últimos años del siglo XIV, hizo posible que se consiguiera un privilegio real para que se construyera una aljama musulmana. La convivencia del Islam con los cristianos se incrementó en 1459, al instalarse en la villa veinte familias musulmanas procedentes de Borriol. También desde otros pueblos fueron llegando un centenar de miembros de la comunidad islámica.

   La zona comprendida entre las calles Enmedio, Alloza, Cervantes y Antonio Maura, albergó alrededor de cuarenta familias musulmanas durante casi cien años. La aljama disponía de una mezquita; pero en 1525 al publicarse el decreto que obligaba al bautizo de todos los musulmanes, se convirtió en la actual iglesia de San Nicolás, pequeño templo que todavía existe en la calle Alloza. 

lunes, 28 de septiembre de 2015

IX.- CASTELLÓN DE LA PLANA DURANTE LA EDAD MEDIA


Hasta que Jaime I permitió el traslado de los antiguos pobladores al emplazamiento actual, nuestros antepasados vivían en el cerro del Cstell Vell, de manera similar al resto de quienes habitaban en la Península Ibérica durante aquellos oscuros años de la Edad Media. Durante la etapa medieval cristiana, los vecinos debieron soportar el poder ejercido por los monarcas, la Iglesia y los nobles, pero con anterioridad, es probable como afirman algunos historiadores,que los antiguos cristianos fueran sometidos e incluso de alguna manera esclavizados, por los musulmanes. Es probable que en el cerro donde se encuentra el actual ermitorio de la Magdalena, no vivieran más de cincuenta o sesenta personas que no tendrían más remedio que dedicarse a la agricultura propia de las zonas montañosas, si bien, desearían poder vivir en el llano donde sabían que existía abundante agua. De ahí que, cuando el rey Jaime I conquistó nuestras tierras, se dirigieran al monarca con el fin de que les autorizara a ocupar el llano que podían observar desde sus modestas moradas. 


Ruinas del Castell Vell

   A los primeros pobladores se les asignó una casa y una pequeña huerta. El reparto lo hacían los denominados repartidors y quienes aceptaban aquella especie de donación se comprometían a residir allí durante un periodo mínimo de cinco años. En el denominado llibre del repartiment se consignan todas las donaciones que se llevaron a cabo en el Reino. Los primeros años de la nueva población, la mayor parte de los hombres se dedicaban a la agricultura o a otros oficios artesanales. También existían comerciantes, religiosos y funcionarios públicos. Las mujeres se ocupaban de los hijos y las tareas domésticas, aunque algunas también llevaban a cabo distintos trabajos para contribuir al mantenimiento de la familia. 
   Los últimos años del siglo XIV y en el XV, la población experimentó una serie de cambios notables. Los comerciantes tenían más importancia en la vida local; aunque la agricultura seguía constituyendo la base de la economía. Los niños se pasaban la mayor parte del día en la calle y jugaban a las birlas, al boli o la trompa. Durante las ferias o en las grandes solemnidades se lidiaban toros y disputaban pruebas deportivas en las plazas Para jugar a pilota se utilizaba algún muro desprovisto de ventanas y alguna de las calles, aunque con tel tiempo se construyeron trinquetes. Hasta la Iglesia Mayor llegaba algún sermoner durante las grandes solemnidades. Al terminar la función religiosa solía organizarse alguna procesión que solía estar presidida por el clero y las autoridades. De los bailes más apreciados eran el ball pla y la jota, que solían estar amenizados por músicos forasteros contratados por el consell.