viernes, 24 de marzo de 2017

LA OFRENDA DE FLORES A LA VIRGEN



Uno de los actos que se han hecho más populares de cuantos componen el Programa Oficial de las Fietas de la Magdalena de Castellón de la Plana es, sin duda, el de la Ofrenda de Flores a la Patrona de la Ciudad: La Mare de Déu del Lledó.


LA OFRENDA DE FLORES a la Mare de Déu del Lledó se celebra con gran afluencia de devotos en la actualidad, el sábado de la semana de la Magdalena, pero no siempre ha sido así. 
   En el primer Pregó de 1945 desfiló un entramado en el que se situó un buen número de flores para hacérselas llegar a la Patrona. Fue en 1947 cundo se inició la Ofrenda floral, con este nombre. Se celebró el jueves y estuvo a cargo de la Reina Marisa Dols y Damas de su corte que llegaron hasta el ermitorio en coche de caballos; aunque antes de que fuera así, la Gayata número 7, conocida entonces como Plaza de la Hierba al plantarse su monumento en este emplazamiento, ya solía tener por costumbre, organizar su particular ofrenda a la Lledonera. 
   Fue en 1963 cuando el acto organizado por la Junta Central de Fiestas, tuvo lugar en la explanada para que pudiera ser presenciado por mayor número de vecinos. 
   En 1970 se celebró el viernes. Ya en 1973 pasó a la tarde del viernes y la comitiva se desplazó a pie, por vez primera, desde el Ayuntamiento hasta el ermitorio. 
   El año 1977, al comprobar la gran participación de 
vecinos en este acto, se organizó junto a un mural realizado por el gran ceramista Rafael Guallart a partir  de los dibujos de Juan B. Porcar, siendo los miembros del sector número uno quienes se encargaron, como era habitual, de colocar las flores. En 1989 se amplió en seis metros el panel donde se depositaron los más de 15.000 ramos que llevaron los y las castellonenses hasta la Virgen.



La imagen anterior corresponde a uno de mis óleos. Como viene siendo tradicional, a Reina de las fiestas besa el manto de la Virgen del Lledó.








A la derecha el cartel que realicé el año 2000 para que anunciara las fiestas en honor de la patrona de Castellón de la Plana que se celebraron, al igual que cada año, el primer domingo de Mayo.

lunes, 20 de marzo de 2017

TOMÁS COLÓN



TOMÁS COLÓN
El escultor Tomás Colón Bausana nació en Castellón de la Plana el 30 de noviembre de 1903. Hizo los primeros estudios en su ciudad natal. Pensionado por la Excma. Diputación Provincial de Castellón, cursó estudios de Bellas Artes en la Escuela de San Carlos de Valencia, la de San Fernando de Madrid y la de Roma.
   Alumno y colaborador del escultor castellonense Adsuara, viajó a Greica y Alemania. El 3 de enero de 1933 contrajo matrimonio con María del Carmen Bartual Segura, considerada la mujer más bella de su época. Del matrimonio nacieron dos hijos: Raúl, ya fallecido y Yolanda que en la actualidad reside en Villa Celina (Argentina).  
   Tomás Colón Bausano formó parte, junto al pintor Juan Bautista Porcar Ripollés, el arquitecto Vicente Traver Tomás y otros ilustres grandes artistas castellonenses,  en la comisión nombrada para recuperar el patrimonio artístico de la provincia, tanto durante, como después de la guerra civil. Terminada la contienda impartió claes en la Escuela de Artes y Oficios de Castellón y en su propio taller situado en el que antes utilizó el pintor Vicente Castell, situado en la calle Cervantes. En 1947 hizo el boceto y dirigió la construcción de la primera garata de la Ciudad, en las fiestas de la Magdalena. En 1948 se trasladó a Irún al ser contratado como director, por la Fábrica de Cerámicas Bidasoa. En 1953 se instaló, junto con su familia en Buenos Aires. Gran parte de su obra forma parte de patrimonios de propiedad particular, aunque en el Museo de Bellas Artes, el Parque de Ribalta e incluso en el Cementerio municipal de su ciudad natal, se pueden admirar alguna de sus esculturas. Falleció en Villa Celina, (junto a la capital argentina) el 27 de diciembre de 1994.





















Gayatas proyectadas por Tomás Colón con destino a las fiestas de la Magdalena de Castellón de la Plana.



Escultura de boxeador y retrato de su escultor Tomás Colón



                              
    

viernes, 17 de marzo de 2017

LAS FIESTAS DE LA MAGDALENA





A pocos kilómetros de Castellón de la Plana, se encuentra el ermitorio dedicado a Santa María Magdalena. En la Edad Media, en sus proximidades, junto al Castell Vell, existía un pequeño poblado, a cuyos vecinos, el rey Jaime I de Aragón autorizó, según consta en documento fechado en Lérida el  8 de septiembre de 1251, a que pudieran trasladar su residencia al llano conocido, como La Plana. Con las fiestas de la Magdalena, los castellonenses celebran, cada año, la fundación de la ciudad que es la capital de la provincia de Castellón.  

   Cuando en 1945, un grupo de castellonenses quisieron que las fiestas fundacionales de Castellón de la Plana se convirtieran en las principales de la ciudad, no tuvieron ninguna duda para elegir un símbolo. Aquellos cayados con los que, según la leyenda, iban tanteando el terreno nuestros antepasados para atravesar los terrenos pantanosos que encontraban a su paso hasta llegar a la llanura, se transformaron en monumentales gayatas que constituyen el símbolo de las fiestas de la Magdalena. La garata es un monumento definido como un esclat de llum, sense foc ni fum, es decir: Un estallido de luz sin fuego ni humo. 

Aquellos mismos castellonenses dividieron el término municipal en diferentes sectores y cada uno de los diecinueve actuales, construye uno de estos monumentos, para desfilar durante la noche del tercer domingo de Cuaresma por las principales calles de la ciudad, a los acordes del pasodoble Rotllo y Canya. Claro está que tuvieron que sufrir numerosas transformaciones par convertirse, tal como decía el poeta Bernat Artola, en el nostre millor pregó. Artistas tan notables como Vicente Castell, Adsuara, Tomás Colón o Juan Bautista Porcar, intervinieron en algunas ocasiones para conseguir verdaderas obras de arte y de esta forma conseguir para el sector que los había contratado, el primer premio del concurso que se organiza cada año.   



Añadir leyenda
Pero las fiestas de la Magdalena, son mucho más que gayatas, la pirotecnia en sus distintas especialidades, música de fiesta, folclore, conciertos, desfiles, la primera feria de la temporada taurina, numerosos torneos deportivos... pero sobre todo festejos populares, animan las calles de la ciudad durante los días comprendidos ente la cabalgata del Pregó que, como anuncio de las fiestas, desfila el sábado anterior al domingo de la Magdalena y el Magdalena Vitol que, junto con la Traca Final, es el último acto que pone punto fin, cada año, a las fiestas que sirven para homenajear a quienes con su tesón y entusiasmo, consiguieron que el pequeño poblado que existía hasta mediados del siglo XIII en las inmediaciones del ermitorio de la Magdalena y el Castell Vell, se transformara en la ciudad moderna que es en la actualidad Castellón de la Plana.




martes, 17 de mayo de 2016

ALGUNOS DE MIS LIBROS


                
Después de un paréntesis en las publicaciones de mi blog, continúo hoy y espero que podré seguir hablando de cuestiones relacionadas con mi  ciudad Castellón de la Plana. Para reiniciar esta nueva etapa de mi blog Castellón de la Plana, os incluyo una relación de parte de los libros que he escrito y editado, con un breve comentario sobre ellos. En el caso de que estuvierais interesados por alguno de ellos, podéis dirigiros a la editorial, cuyo nombre os incluyo o a mi directamente a través de miguelpastorgacia@hotmail.com y trataré de complaceros.



 Mi Barrio fue la primera novela que publiqué. La escribí conmovido por los problemas que causaba en la juventud el consumo de drogas. Durante aquellos años, heroína y cocaína habían destrozado a un gran número de jóvenes que encontraban en la noche y alrededor de algunos de sus ídolos, el marco adecuado para vivir experiencias de las que después no era fácil regresar. Editada por Uma Editores , en 2005, su acción se desarrolla en su mayor parte, en un barrio obrero de Barcelona, aunque el protagonista es de Morella (Castellón). Toda la edición se la regalé al "Proyecto Amigó" que estaban y siguen llevando una gran labor para la reinserción de jóvenes que tienen dificultades para salir del peligro que constituye la noche, las drogas y la velocidad. 
Aroma de Azahar, mi segunda novela, podría ser uno más de los numerosos hechos reales que a diario suceden a nuestro alrededor. También editada por Uma Editores (Chiva 21- 46018 Valencia) en 2006, al igual que Mi barrio, fue un obsequio a una ONG: UNICEF, con el fin de colaborar en sus fines sociales. La acción transcurre en escenarios de Sevilla, Castellón y Madrid. En el relato de ficción se combinan la seducción y el sexo, con el cariño, el amor, el trabajo, la amistad y los valores más tradicionales de cualquier familia de nuestra clase media. En la trama su protagonista (Fernando), orgulloso de su mujer y su pequeña empresa, se ve envuelto en una historia de pasión desenfrenada cuando conoce a una hermosa joven (Loreto). Fernando, convencido de que nada ni nadie podrá separarlo de su familia, cae en la tentación de abandonarlo todo para vivir una historia de de amor junto a la joven que ha conseguido embrujarlo con su perfume. 

En numerosas ocasiones he publicado en libros, revistas y prensa, artículos, cuentos y relatos sobre la historia, leyenda, mitología, cultura y costumbres de Castellón y su provincia. 
Historias y Leyendas de Castellón es un libro de 19 relatos de con ilustraciones propias, en las que describí en 2007, hechos de ficción que bien pudieron ser reales que pudieron suceder desde la fundación de la ciudad de Castellón de la Plana durate el siglo XIII, hasta finales del XX. Esta edición la regalé a la Asociación de padres de niños autistas de Castellón (APANAC), con la pretensión de que quienes vivieron como protagonistas o conocieron alguno de los hechos que se narran, pudieran disfrutar con el recuerdo de acontecimientos que influyeron, de manera muy notable en los orígenes y la historia de la comarca de la Plana. Así mismo, los los castellonenses más jóvenes podrían tener la ocasión de conocer, a través de estos diecinueve relatos, alguno de los sucesos más importantes acaecidos en su tierra.

La noche del 28 al 29 de septiembre de 1949, Castellón de la Plana vivió una de las tragedias mayores de su historia. El Río Seco, que atraviesa su término municipal, desde el oeste hasta que desemboca en el mar, es uno de esos barrancos por los que sólo circula agua durante las grandes tormentas. Aquella noche de San Miguel, el cauce del río Seco resultó insuficiente. Los puentes construidos para atravesarlo se convirtieron en auténticas presas que consiguieron elevar el nivel del agua hasta que el Río Seco se desbordó en las inmediaciones del Estadio Castalia. Las aguas y escombros que circulaban por el río, invadieron la ciudad y la huerta. Se produjeron todo tipo de daños materiales en las fincas rústicas  e incluso en numerosas viviendas de los barrios de la Guinea y els Mestrets. Así mismo durante aquellos años de posguerra algunas familias vivían en chabolas, en el propio cauce. Los rudimentarios materiales de sus muros y cubiertas no pudieron soportar la corriente y doce cadáveres fueron recogidos aquella misma noche o durante el día de San Miguel. La edición de esta novela que combina hechos históricos con una historia de ficción, fue regalada a AFANIAS que acababa de terminar sus nuevas instalaciones en la Cuadra Portollés DP 12006 de Castellón.

Editada por Carena (carena@carenaeditors.com) en 2009, en esta novela que combina ficción y realidad, se describen los grandes acontecimientos históricos acaecidos en Castellón de la Plana durante el periodo comprendido entre los años 1935 y 1968, a través de la historia de un inmueble de los conocidos en estas tierras de labradores, como "Una casa con entrada de carro. 
Tres generaciones habitaron aquella vieja casa de la calle Gobernador Bermúdez de Castro de la capital de la Plana desde su construcción durante los años veinte del pasado siglo, hasta su demolición en la década de los sesenta cuando la especulación y el boom inmobiliaro terminaron con parte de la historia de la capital de la Plana. 
Los moradores de la Vieja Casa, personajes imaginarios, pero que bien hubieran podido representar a cualquiera de las familias de la época vivieron años de guerra, hambre, miseria y tragedias, pero también momentos de esperanza e ilusión en un futuro mejor. 
                                                                                                     
 El 9 de marzo de 1810, vecinos de Castellón de la Plana, a los que se unieron iguales de Vila-real y Almassora, se levantaron contra las tropas de Napoleón, comandadas por el mariscal Suchet. Fue un acto popular y heroico en el que personas anónimas, con palos y cuchillos, se enfrentaron a la caballería bien pertrechada de los franceses. En esta novela editada por Sar Alejandría (info@saralejandriaediciones.com) traté de describir, de una manera amena, los acontecimientos que precedieron y siguieron a este episodio valeroso y significativo de la historia de la comarca de la Plana durante la conocida como Guerra del Francés (Guerra de la Independencia), entre los años  1807 a 1814.   

La Historia de la provincia de Castellón ha sido tratada, en numerosas obras, a traves de los hechos puntuales ocurridos en tierras castellonenses a lo largo de los tiempos. En esta obra editada por Sar Alejandría en 2016, se ofrece la Historia de Castellón dentro de la Histsoria Universal. Un nuevo punto de vista que sitúa a la de los castellonenses que habitaron estas tierras desde las pinturas rupestres, hasta los sucesos de las Tierras Gemelas de Nueva York. Una especie de ensayo con ilustraciones propias.    
                                                                                    

viernes, 12 de febrero de 2016

XXVII LA PROVINCIA DE CASTELLÓN A FINALES DEL XIX. CASTELLONENSES EN LA GUERRA DE CUBA

A medida que se acercaba el final del siglo XIX, la economía de la provincia de Castellón, al igual que la de otras muchas, ya no dependía, de manera exclusiva, de la agricultura. Distintas industrias, de manera especial las del sector cerámico y textil, se instalaron en la capital y también en otras poblaciones de la Plana. Las fábricas permitían que numerosas familias comenzaran a recibir ingresos con cieta regularidad y no dependieran de las circunstancias atmosféricas. 
   El cultivo de los cítricos se impuso en los términos municipales más próximos a la costa y los puertos de Vinaroz, Grao de Castellón y Burriana, no solo se dedicaban a la pesca, sino también a embarcar los productos que se fabricaban en la comarca, así como al comercio de cítricos. Las poblaciones costeras iban prosperando. Las comunicaciones mejoraron y los pueblos del interior parecían estar más cerca de la costa. Algunos edificios de propiedad privada embellecieron la capital en la que se había construido la Plaza de Toros y el Teatro Principal. Así mismo el puerto del Grao, durante tanto tiempo solicitado, fue declarado de utilidad pública el día 10 de junio de 1882, de acuerdo con el proyecto del ingeniero don Leandro Alloza y el impulso de Ruiz Vila. 
   Con motivo del  casamiento de Alfonso XII con su prima María de las Mercedes de Orleáns y Borbón se celebró de manera muy especial en Castellón de la Plana. Además de los festejos que solían ser habituales en estos casos, se acordó dotar con 375 pesetas a cada uno de los niños que nacieran durante aquellos días, cantidad que recibirían cuando contrajeran matrimonio. Sin embargo, la joven esposa de don Alfonso falleció cuando contaba dieciocho años de edad por lo que el día 4 de junio de 1878 se celebró una misa de campaña a la que asistieron todas las autoridades civiles y militares. 

   CASTELLONENSES EN LA GUERRA DE CUBA A finales del siglo XIX el gobierno central decidió que diecinueve batallones de la península debían incorporarse a la contienda entre los Estados Unidos y España. Por este motivo la noche del 11 al 12 de febrero de 1896, partió de la estación de ferrocarril situada junto al parque de Ribalta, un batallón del Regimiento Otumba que tenía su sede en Castellón de la Plana. En fechas posteriores tres compañías más salieron con el mismo destino desde el puerto de Valencia. Alrededor de mil setecientos militares partieron desde la capital de la Plana y alrededor de seiscientos hombres de esta provincia pudieron fallecer en aquella guerra. 

   ARTISTAS CASTELLONENSES DEL SIGLO XIX.- Tomás Viciano y sus hijos José y Francisco Viciano Martí eran conocidos como los santeros. Su formación académica la llevaron a cabo en Valencia. El mayor estudió en la Escuela de San Carlos. Su obra más importante es la estátua de Jaime I que se incorporó al monumento proyectado por el arquitecto don Godofredo Ros de Ursinos para embellecer la plaza Nueva, actual avenida del Rey don Jaime. Su hermano Francisco, becario de la diputación esculpió el Séneca que se puede admirar en el Museo de Bellas Artes de Castellón. El hermano menor se dedicó a la imaginería y la docencia. 
   Entre los pintores cabe destacar al pintor segorbino Manuel Camarón que se formó en Valencia. Pintó excelentes paisajes, pero su obra principal es la Asunción y coronación de la Virgen que se puede admirar en la catedral de Segorbe. Uno de los maestros fue Grabriel Puig Roda, natural de Tirig que aprovechó muy bien los años que pasó en roma becado por la Diputación.  Otros pintores excelentes fueron: Carbó, Mundian, Cruella y Sorbías y sobre todo Vicente Castell, profesor de diferentes pintores y escultores que deben ser incluidos ya en los artistas del siglo XX.

miércoles, 6 de enero de 2016

CAPÍTULO XXVI.- GONZÑALEZ CHERMÁ. AMADEO DE SABOYA. HUERTO DE SOGUEROS. I REPÚBLICA ESPAÑOLA

Numerosos castellonenses se sublevaron en agosto de 1867 contra el gobierno de la nación. Algunos notables políticos habían formado una junta revolucionaria y al igual que en otras provincias iniciaron su actividad a favor de la revolución. Francisco González Chermá y otros representantes del
pueblo fueron arrestados y sufrieron prisión en Valencia, hasta que el estallido de la revolución de 1868 los puso en libertad.
   Durante el reinado de Isabel II la monarquía española fue perdiendo poder a favor del Parlamento. No lo hizo a través de algún proceso democrático, sino por la presión del ejército. A partir de la revolución y la huída de la Reina, se convocaron las Cortes y fue proclamada la constitución de 1869. España se decidió a ser gobernada por una monarquía parlamentaria. Solo faltaba encontrar al candidato. A instancias del general Prim, los parlamentarios consideraron que el hijo del Rey de Irtalia y de la biznieta de Carlos III de España, reunía las condiciones necesarias para acceder al trono español. Fue votada su candidatura por el Parlamento y a pesar de que no todos los diputados la consideraron apropiada,  Amadeo de Saboya se convirtió en el primer monarca español elegido parlamentariamente.
La gran novedad de contar con un rey que había sido elegido por las urnas, lejos de aceptarse, causó gran malestar entre los monárquicos, carlistas, republicanos e incluso en el seno de la Iglesia. Para complicar más las cosas, la víspera de que el nuevo rey desembarcara en Cartagena, el general Prim fue asesinado en Madrid. El segundo día del año 1871 llegó don Amadeo, junto con su esposa a la capital del Reino. Después  de visitar el cadáver del general asesinado, que se encontraba en la basílica de Nuestra Señora de Atocha y prestar el correspondiente juramento, fue proclamado Rey de España. Aunque el nuevo Rey no consiguió convencer al pueblo que siempre pensó que era un extranjero alejado de los problemas del país e incluso, por algunos, era considerado gafe, fue decisivo para Castellón de la Plana puesto que durante una  visita a la capital de la Plana en 1871, los representantes del gremio de sogueros le hicieron llegar la noticia de que el huerto que ellos utilizaban junto a la plaza Nueva, como consecuencia  de las leyes desamortizadoras, iba a ser subastado por el Ayuntamiento. Todo parecía indicar que los terrenos pasarían a manos privadas y si ello ocurría, los trabajadores del cáñamo deberían pagar un alquiler al nuevo propietario. Don Amadeo comprendió que los sogueros no continuarían con su lugar de trabajo porque tampoco podían hacer frente a la cantidad por la que se ponía a la venta. El Rey quiso impedir la celebración de la subasta, pero al no conseguirlo, entregó a los responsables del gremio la cantidad necesaria para que pudieran comprar el huerto al Ayuntamiento, con lo cual, se les pudo adjudicar los terrenos necesarios para continuar trabajando, hasta que muchos años más tarde lograron un acuerdo con las autoridades locales para convertir su huerto en la actual plaza del Huerto de Sogueros.  
   Al estallar la tercera Guerra Carlista, el ejército propuso que se volviera a la monarquía absoluta, pero el Rey no aceptó y el 11 de febrero de 1873, renunció al trono español y se refugió en la embajada italiana de Madrid, creándose así un clima contrario a la monarquía y las Cortes proclamaron la I República Española que no tuvo una larga historia, puesto que el 29 de diciembre de 1874 se restauró la monarquía borbónica, después de una experiencia republicana de apenas dos años.


martes, 1 de diciembre de 2015

CAPÍTULO XXV.- CASTELLÓN DURANTE EL PERIODO 1833–1868

La proclamación de Isabel II creó expectación en numerosos pueblos de la provincia. En la capital de la Plana se lanzaron monedas de plata, con la imagen de la Reina, desde el balcón central del Ayuntamiento. Después las cosas cambiaron y su reinado estuvo salpicado de tensión, inseguridad política, guerra civil y hambre. Las guerras carlistas, originadas por la sucesión al trono de España, volvieron a separar el país en dos bandos. En el caso de la provincia de Castellón, los carlistas encontraron en el Maestrazgo la comarca ideal para el tipo de lucha que les convenía para sus intereses. Pero los sucesos no se limitaron a los pueblos de la montaña, ya que en la comarca de la Plana también se vivieron momentos muy difíciles. Numerosas batallas se libraron en los alrededores y en el interior de algunas poblaciones. Una de los primeros pueblos que sufrieron sus consecuencias fue Onda. El 14 de junio del año 1833, llegaron a la población las tropas carlistas bajo el mando de Cabrera. conducían a doce prisioneros de Altura que fueron fusilados.
   En agosto de 1835 los crlistas ya se habían apoderado de Zucaina, Cabanes y Cuevas de Vinromá. El día seis de este mismo mes y año, quisieron hacerlo de Albocácer, pero la pequeña guarnición que protegía el pueblo se refugió en la iglesia y a pesar del incendio del templo, los defensores no se rindieron durante los días que duró el asedio. Al tercer día, cuando los carlistas iban a volar con pólvora los restos de la iglesia, tuvieron que abandonar el pueblo, al tener noticias de la llegada de una columna enemiga.
   Como consecuencia del proceso de desamortización, las monjas de Santa Clara dejaron su convento de la calle Mayor en la capital de la provincia a mediados de julio de 1836 y se trasladaron al convento de San Pascual en Vila-real. 
   San Mateo había sitiado por tropas de Cabrera durante el mes de mayo de 1837. Una vez en su interior, tomaron prisioneros y en la Cenia fueron bárbaramente asesinados a golpes de bayoneta y sablazos. 
   El 7 de julio de 1837 las tropas carlistas atacaron Castellón de la Plana y un día después llegaron a Burriana, tomaron una veintena de prisioneros que fueron trasladados a Cantavieja, donde permanecieron tres mees sometidos a trabajos forzosos. En octubre fueron fusilados junto con otros detenidos procedentes de Silla. En la capital de la Plana los hombres mujeres y niños consiguieron ahuyentar a quienes pretendían tomar la ciudad. Por el heroico comportamiento, el regente don Baldomero Espartero dispuso, en 1843, que en el escudo de la capital de la provincia figurara la inscripción: Triunfo de los enemigos de la libertad. Posteriormente, para conmemorar el hecho se levantó el obelisco cuya réplica se encuentra en la actualidad en el parque de Ribalta.
   Tropas de Cabrera pusieron sitio a Benicarló el 23 de febrero de 1838. La población fue sometida a un intenso bombardeo durante tres días, después fue saqueada y los numerosos rehenes apresados, fueron conducidos a Morella. La mayoría de ellos murieron en los calabozos. No fue el último suceso ocurrido en la capital dels Ports durante el año 1838 ya que debido a su castillo, codiciado por ambos bandos, fueron numerosos los ataques, bombardeos de la población, incendios, saqueos y todo cuanto supone una guerra civil, como aquella. Durante aquellos ataques más de tres mil personas perdieron su vida. Vencidos por el hambre y el enemigo, el 18 de agosto de 1838 las tropas tuvieron que retirare y el general Oráa fue suspendido de sus cargos. Pero no fue la única población castellonense que sufrió los ataques de Cabrera. En agosto de 1838 también en Vila-real fueron apresados el alcalde y el secretario del Ayuntamiento y poco después fueron fusilados. De regreso hacia la capital de la Plana, Cabrera acabó con la vida de una veintena de labradores de la ciudad.
   Las batallas continuaron durante aquellos años. Borriol, Useras, Lucena, Tales y Morella continuaron los ataques carlistas hasta que en 1840, tuvieron que abandonar nuestras tierras cruzando el Ebro en dirección a Francia. Cinco años después la Reina, su madre y la infanta María Luisa Fernanda visitaron Castellón de la  Plana. La comitiva se hospedó en las principales casas de la ciudad que por este motivo, fue engalanada y se organizaron actos en honor de los ilustres visitantes.
   Durante 1847 la máxima autoridad provincial era el ilustre literato don Ramón de Campoamor. Día importante para la provincia fue el 26 de diciembre de 1862, fecha en la que se inauguraron las instlaciones ferroviarias que enlazaba Valencia con Castellón de la Plana.