miércoles, 6 de enero de 2016

CAPÍTULO XXVI.- GONZÑALEZ CHERMÁ. AMADEO DE SABOYA. HUERTO DE SOGUEROS. I REPÚBLICA ESPAÑOLA

Numerosos castellonenses se sublevaron en agosto de 1867 contra el gobierno de la nación. Algunos notables políticos habían formado una junta revolucionaria y al igual que en otras provincias iniciaron su actividad a favor de la revolución. Francisco González Chermá y otros representantes del
pueblo fueron arrestados y sufrieron prisión en Valencia, hasta que el estallido de la revolución de 1868 los puso en libertad.
   Durante el reinado de Isabel II la monarquía española fue perdiendo poder a favor del Parlamento. No lo hizo a través de algún proceso democrático, sino por la presión del ejército. A partir de la revolución y la huída de la Reina, se convocaron las Cortes y fue proclamada la constitución de 1869. España se decidió a ser gobernada por una monarquía parlamentaria. Solo faltaba encontrar al candidato. A instancias del general Prim, los parlamentarios consideraron que el hijo del Rey de Irtalia y de la biznieta de Carlos III de España, reunía las condiciones necesarias para acceder al trono español. Fue votada su candidatura por el Parlamento y a pesar de que no todos los diputados la consideraron apropiada,  Amadeo de Saboya se convirtió en el primer monarca español elegido parlamentariamente.
La gran novedad de contar con un rey que había sido elegido por las urnas, lejos de aceptarse, causó gran malestar entre los monárquicos, carlistas, republicanos e incluso en el seno de la Iglesia. Para complicar más las cosas, la víspera de que el nuevo rey desembarcara en Cartagena, el general Prim fue asesinado en Madrid. El segundo día del año 1871 llegó don Amadeo, junto con su esposa a la capital del Reino. Después  de visitar el cadáver del general asesinado, que se encontraba en la basílica de Nuestra Señora de Atocha y prestar el correspondiente juramento, fue proclamado Rey de España. Aunque el nuevo Rey no consiguió convencer al pueblo que siempre pensó que era un extranjero alejado de los problemas del país e incluso, por algunos, era considerado gafe, fue decisivo para Castellón de la Plana puesto que durante una  visita a la capital de la Plana en 1871, los representantes del gremio de sogueros le hicieron llegar la noticia de que el huerto que ellos utilizaban junto a la plaza Nueva, como consecuencia  de las leyes desamortizadoras, iba a ser subastado por el Ayuntamiento. Todo parecía indicar que los terrenos pasarían a manos privadas y si ello ocurría, los trabajadores del cáñamo deberían pagar un alquiler al nuevo propietario. Don Amadeo comprendió que los sogueros no continuarían con su lugar de trabajo porque tampoco podían hacer frente a la cantidad por la que se ponía a la venta. El Rey quiso impedir la celebración de la subasta, pero al no conseguirlo, entregó a los responsables del gremio la cantidad necesaria para que pudieran comprar el huerto al Ayuntamiento, con lo cual, se les pudo adjudicar los terrenos necesarios para continuar trabajando, hasta que muchos años más tarde lograron un acuerdo con las autoridades locales para convertir su huerto en la actual plaza del Huerto de Sogueros.  
   Al estallar la tercera Guerra Carlista, el ejército propuso que se volviera a la monarquía absoluta, pero el Rey no aceptó y el 11 de febrero de 1873, renunció al trono español y se refugió en la embajada italiana de Madrid, creándose así un clima contrario a la monarquía y las Cortes proclamaron la I República Española que no tuvo una larga historia, puesto que el 29 de diciembre de 1874 se restauró la monarquía borbónica, después de una experiencia republicana de apenas dos años.


martes, 1 de diciembre de 2015

CAPÍTULO XXV.- CASTELLÓN DURANTE EL PERIODO 1833–1868

La proclamación de Isabel II creó expectación en numerosos pueblos de la provincia. En la capital de la Plana se lanzaron monedas de plata, con la imagen de la Reina, desde el balcón central del Ayuntamiento. Después las cosas cambiaron y su reinado estuvo salpicado de tensión, inseguridad política, guerra civil y hambre. Las guerras carlistas, originadas por la sucesión al trono de España, volvieron a separar el país en dos bandos. En el caso de la provincia de Castellón, los carlistas encontraron en el Maestrazgo la comarca ideal para el tipo de lucha que les convenía para sus intereses. Pero los sucesos no se limitaron a los pueblos de la montaña, ya que en la comarca de la Plana también se vivieron momentos muy difíciles. Numerosas batallas se libraron en los alrededores y en el interior de algunas poblaciones. Una de los primeros pueblos que sufrieron sus consecuencias fue Onda. El 14 de junio del año 1833, llegaron a la población las tropas carlistas bajo el mando de Cabrera. conducían a doce prisioneros de Altura que fueron fusilados.
   En agosto de 1835 los crlistas ya se habían apoderado de Zucaina, Cabanes y Cuevas de Vinromá. El día seis de este mismo mes y año, quisieron hacerlo de Albocácer, pero la pequeña guarnición que protegía el pueblo se refugió en la iglesia y a pesar del incendio del templo, los defensores no se rindieron durante los días que duró el asedio. Al tercer día, cuando los carlistas iban a volar con pólvora los restos de la iglesia, tuvieron que abandonar el pueblo, al tener noticias de la llegada de una columna enemiga.
   Como consecuencia del proceso de desamortización, las monjas de Santa Clara dejaron su convento de la calle Mayor en la capital de la provincia a mediados de julio de 1836 y se trasladaron al convento de San Pascual en Vila-real. 
   San Mateo había sitiado por tropas de Cabrera durante el mes de mayo de 1837. Una vez en su interior, tomaron prisioneros y en la Cenia fueron bárbaramente asesinados a golpes de bayoneta y sablazos. 
   El 7 de julio de 1837 las tropas carlistas atacaron Castellón de la Plana y un día después llegaron a Burriana, tomaron una veintena de prisioneros que fueron trasladados a Cantavieja, donde permanecieron tres mees sometidos a trabajos forzosos. En octubre fueron fusilados junto con otros detenidos procedentes de Silla. En la capital de la Plana los hombres mujeres y niños consiguieron ahuyentar a quienes pretendían tomar la ciudad. Por el heroico comportamiento, el regente don Baldomero Espartero dispuso, en 1843, que en el escudo de la capital de la provincia figurara la inscripción: Triunfo de los enemigos de la libertad. Posteriormente, para conmemorar el hecho se levantó el obelisco cuya réplica se encuentra en la actualidad en el parque de Ribalta.
   Tropas de Cabrera pusieron sitio a Benicarló el 23 de febrero de 1838. La población fue sometida a un intenso bombardeo durante tres días, después fue saqueada y los numerosos rehenes apresados, fueron conducidos a Morella. La mayoría de ellos murieron en los calabozos. No fue el último suceso ocurrido en la capital dels Ports durante el año 1838 ya que debido a su castillo, codiciado por ambos bandos, fueron numerosos los ataques, bombardeos de la población, incendios, saqueos y todo cuanto supone una guerra civil, como aquella. Durante aquellos ataques más de tres mil personas perdieron su vida. Vencidos por el hambre y el enemigo, el 18 de agosto de 1838 las tropas tuvieron que retirare y el general Oráa fue suspendido de sus cargos. Pero no fue la única población castellonense que sufrió los ataques de Cabrera. En agosto de 1838 también en Vila-real fueron apresados el alcalde y el secretario del Ayuntamiento y poco después fueron fusilados. De regreso hacia la capital de la Plana, Cabrera acabó con la vida de una veintena de labradores de la ciudad.
   Las batallas continuaron durante aquellos años. Borriol, Useras, Lucena, Tales y Morella continuaron los ataques carlistas hasta que en 1840, tuvieron que abandonar nuestras tierras cruzando el Ebro en dirección a Francia. Cinco años después la Reina, su madre y la infanta María Luisa Fernanda visitaron Castellón de la  Plana. La comitiva se hospedó en las principales casas de la ciudad que por este motivo, fue engalanada y se organizaron actos en honor de los ilustres visitantes.
   Durante 1847 la máxima autoridad provincial era el ilustre literato don Ramón de Campoamor. Día importante para la provincia fue el 26 de diciembre de 1862, fecha en la que se inauguraron las instlaciones ferroviarias que enlazaba Valencia con Castellón de la Plana.   

miércoles, 25 de noviembre de 2015

CAPITULO XXIV.- CASTELLÓN EN TIEMPOS DE FERNANDO VII. EL MOVIMIENTO OBRERO. ISABEL II

Los vecinos de la capital deseaban el regreso del monarca Borbón. Por ese motivo se celebró de manera solemne la proclamación, como Rey de Fernando VII. En su honor se organizaron grandes festejos. El propio monarca visitó Castellón de la Plana el día 19 de noviembre de 1828. Se hospedó en el palacio del obispo y allí mismo se organizó una fiesta a la que fueron invitadas las familias más destacadas de la ciudad. El día siguiente continuó viaje,junto con su séquito, en dirección a Barcelona y pernoctó en Alcalá de Chivert.

   Durante aquellos tiempos la producción industrial cambió la vida en la mayor parte de los países que habían basado su economía en la agricultura, la ganadería, el comercio y la industria. Los procesos de modernización consiguieron transformar las costumbres y aumentaron los recursos de los pueblos agrícolas, pero al mismo tiempo, los obreros de las fábricas deseaban mejorar sus condiciones laborales. Inglaterra acabó reconociendo el derecho a la asociación de los trabajadores en 1825. Unos años después, tanto en la Gran Bretaña, como en el resto de Europa nacieron los sindicatos. A través de estas organizaciones, la clase obrera ya contaba con unos interlocutores para lograr sus aspiraciones salariales y sociales. 

   Cuando la infanta doña María Isabel Luisa todavía no había alcanzado los tres años de edad, falleció su padre el rey Fernando VII. En España se derogó la Ley Sálica, con la oposición del que hasta entonces era heredero al trono español, don Carlos María Isidro de Borbón y sus partidarios. Por este motivo se iniciaron las denominadas Guerras Carlistas. Durante la minoría de edad de la infanta Isabel, se hizo cargo de la regencia del país su madre María Cristina de Borbón-dos Sicilias hasta que en 1840, le sucedió en este cargo el general Espartero. A los trece años la infanta fue considerada mayor de edad y al cumplir los dieciséis contrajo matrimonio con su primo don Francisco de Asís, duque de Cádiz. 
   Durante el reinado de Isabel II se consolidó la corrupción en España. Las grandes obras de infraestructura y sobre todo las primeras líneas ferroviarias, sirvieron para enriquecerse a distintos personajes, algunos de ellos muy relacionados con la corte. La política exterior española tampoco se puede considerar como un modelo. Numerosos conflictos en África y en Sudamérica, un ejército mal equipado y alianzas poco rentables, para los intereses del país, sumieron a España en una situación política y económica insostenible. En 1868, después de la revolución conocida como la Gloriosa, se exilió a Francia y abdicó a favor de su hijo Alfonso. Murió en París el 9 de abril de 1904. Sus restos mortales fueron trasladados, en 1906, al Monasterio de El Escorial, donde reposan en la actualidad.


jueves, 19 de noviembre de 2015

INDEPENDENCIA DE LAS COLONIAS. FERNANDO VII. CONSTITUCIÓN DE 1812

Los países del nuevo continente descubierto por Cristóbal Colón, permanecieron durante tres siglos tutelados por otras naciones, pero cuando sus habitantes creyeron que ya habían alcanzado su mayoría de edad, comprobaron que pagaban los mismos impuestos que sus compatriotas residentes en Europa y exigieron los mismos derechos. Por otra parte, la semilla independentista que culminó con el nacimiento de loes Estados Unidos, germinó en el resto del continente americano. Los colonos creían estar preparados para poder gobernarse sin ayudas externas y en caso de necesitarlo, tenían más cerca de ellos a un poderoso aliado con la experiencia y recursos necesarios. Algunos militares del ejército español, funcionarios de la administración y miembros de la Iglesia, enm ocasiones descendientes de Europa y otras veces nacidos en los propios países americanos, se aliaron con las corrientes independentistas. Tupac Amaru en Perú, Miguel Hidalgo en México, Simón Bolívar en Venezuela, José Sucre en Bolivia, Bernardo O'Higgins en Chile y José San Martín en Argentina consiguieron la independencia en sus respectivos países, de tal manera que del Imperio Epaño de la etapa en que los destinos de nuestro país estuvieron en manos del hermano de Napoleón, a partir de 1823, solo siguieron perteneciendo a España: Cuba y Puerto Rico.
   Del matrimonio de Carlos IV y María Luisa de Parma, nacieron catorce hijos. Ocho de ellos fallecieron a edad temprana. El 23 de septiembre del año 1789 fue nombrado heredero al trono de España el infante Fernando, pero en realidad no pudo ocupar el trono hasta el 11 de febrero de 1813, cuando Napoleón, tras abandonar España su hermano José, lo reconoció como Rey, firmó el correspondiente documento y el deseado monarca recuperó todos sus bienes y posesiones que había perdido en 1808 aunque a cambio de ello se comprometió a expulsar de la nación a todos los británicos que residieran en nuestro país y así mismo, perdonar a los partidarios de José I. El reinado de Fernando VII no cumplió las expectativa que el pueblo había puesto en él. Las constantes crisis de sus gobiernos, los numerosos grupos de presión y distintos conflictos, situaron a España en diferentes ocasiones, al borde de la guerra civil. Por si algo faltaba, aunque se casó en cuatro ocasiones, solo tuvo dos hijas: Isabel y Luisa Fernanda. La heredera, Isabel, contaba al fallecer su padre en 1833, tres años de edad. Un nuevo conflicto civil estaba a punto de originarse: la Primera Guerra Carlista. 
   La primera Constitución española se promulgó el 19 de marzo de 1812 en Cádiz y se mantuvo, en un primer periodo, hasta el regreso de la monarquía. También permaneció vigente mientras se preparaba la nueva Carta Magna de 1837, entre 1836 y 1837. Aquella Constitución, por haber sido aprobada el día de San José, fue conocida como la Pepa. Contenía principios sociales muy avanzados y ambiciosos, lástima que se aprobara durante un periodo tan confuso y apenas pudo producir algún efecto en la sociedad española. 
   

domingo, 15 de noviembre de 2015

CAPITULO XXIII.- CASTELLÓN A COMIENZOS DEL SIGLO XIX. LA GUERRA DEL FRANCÉS

Durante el primer periodo del siglo XIX los castellonenses vivieron una larga etapa de luchas y sufrimientos. La presión de Bonaparte sobre los monarcas españoles, consiguió que los ciudadanos se dividieran en partidarios de uno u otro pretendiente al trono. Incluso algunos, conocidos como afrancesados, preferían a un familiar del corso para dirigir los destinos de España y trataron de que José Bonaparte se consolidara como Rey. Los afrancesados consiguieron, en un principio, permanecer en los puestos de mayor responsabilidad, pero no eran bien vistos por el resto de los vecinos. En muchos pueblos, durante la Guerra de la Independencia de España, se vivieron lamentables sucesos entre los partidarios de cada uno de los tres pretendientes al trono español. Durante aquellos triste años, al frente de la gobernación de Castellón se encontraba el coronel don Pedro Lobo. Había sido elegido para tan importante cargo al fallecer Bermúdez de Castro, uno de los más grandes políticos de cuantos han dirigido los destinos de estas tierras. Era complicado suceder a una persona tan querida, por el pueblo, como su antecesor. El coronel Lobo no consiguió nunca ganarse la confianza de los ciudadanos.
   Al iniciarse los conflictos entre partidarios del rey Fernando VII y los afrancesados, el gobernador Lobo fue acusado de traidor y a mediados de junio de 1808 fue acuchillado en el propio Ayuntamiento de la ciudad. Su cadáver fue trasladado al centro de la plaza Vieja. Como consecuencia del asesinato del gobernador Lobo, fueron apresados y juzgados cuarenta vecinos acusados de los sucesos. Después de ser condenados a muerte, en la plaza Vieja se plantó la horca y en cumplimiento de la sentencia, se ajustició a los culpables.
   Uno de los sucesos más tristes de toda la historia de Castellón se produjo el día 9 de marzo de 1810. En las inmediaciones del puente nuevo del Mijares murieron setenta y siete castellonenses por querer defender a sus pueblos, familias y propiedades.
   El día 21 de agosto de 1810 el mariscal Suchet al mando de veintidós mil hombres, llegó a Castellón de la Plana y tomó la decisión de destituir a sus autoridades para nombrar personas de su confianza. No solo fue en la capital donde se llevaron a cabo acciones de este tipo. También en la mayor parte de las poblaciones, los vecinos se enfrentaban contra quienes se habían distinguido como afrancesados. 
   Las tropas francesas iban tomando los distintos pueblos, sin ninguna oposición, puesto que los vecinos conocían sus movimientos y habían abandonado sus casas y propiedades para evitar las represalias de los soldados franceses. Algunas poblaciones como Morella, resistieron y fueron cercadas. El mariscal Suchet conseguía vencer, en todos los frentes, a las tropas fieles al Rey de España. Después de entrar el día 21 de agosto de 1810, las tropas de Suchet no se detuvieron en la ciudad. Se limitaron a cambiar a las autoridades y siguiendo órdenes del propio José Bonaparte, continuó camino hacia Valencia. Algunos sucesos siguieron conmocionando la vida en la capital de la Plana, 
   Durante aquellos años surgió la figura del Fraile. Así se llamaba un guerrillero que se llamaba Ascensio Nebot que había pertenecido a una orden religiosa en su monasterio de Nules. El Fraile logró vencer en numerosas emboscadas a Suchet y el día 5 de julio de 1813 José Bonaparte pasó por la capital de la Plana camino de Cataluña, perseguido por las tropas que continuaban siendo leales a Fernando VII. La ciudad quedó protegida por los hombres del Fraile que también pudieron sustituir a las personas que habían elegido los franceses para ocupar los más altos cargos públicos.
   

lunes, 9 de noviembre de 2015

CAPITULO XXII.- ESPAÑA Y NAPOLEÓN. LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA

Desde el reinado de Felipe V, se había establecido entre Francia y España una alianza con el objetivo de vencer, en el caso de que fuera necesario, al imperio británico. Siguiendo el consejo del primer ministro Godoy, Carlos IV y Napoleón Bonaparte firmaron distintos tratados para fortalecer los lazos de amistad y cooperación entre los dos países. El documento más importante de cuantos se firmaron fue el suscrito en Fontainebleau el 27 de octubre de 1807. Como consecuencia de estos acuerdos, la armada española ya tuvo que intervenir en la batalla de Trafalgar en 1805 y también en la guerra de las naranjas contra Portugal. En ambas ocasiones la monarquía española había dado síntomas de su debilidad, por lo que Napoleón consideró que la alianza con España ya no le era útil y se decidió a penetrar en la Península Ibérica. Las tropas francesas, formadas por más de sesenta mil soldados, ocuparon importantes ciudades del norte de nuestro país. La familia real se refugió en el palacio de Aranjuez, siguiendo las instrucciones de Godoy, como paso previo a embarcar hacia América y dejar España en manos de Napoleón.
La mayor parte del pueblo español y sobre todo los madrileños, estaban convencidos de que la familia Bonaparte quería consolidarse en España, por esta causa el 17 de marzo de 1808 un buen número de partidarios del Príncipe de Asturias asaltaron el palacio de Aranjuez, así como el de su primer ministro Manuel Godoy. Ante el temor de un linchamiento, Carlos IV abdicó en favor de su hijo que se convirtió, de esta manera, en Rey de España con el nombre de Fernando VII. A partir de aquel momento los españoles no sabían muy bien quién gobernaba en España. El propio Carlos IV y su hijo Fernando se iban alternando en el trono. Ambos tenían sus partidarios y detractores, aunque era mayor la popularidad del Príncipe de Asturias; pero el mes de mayo de 1808 ambos renunciaron al trono en favor de Napoleón. Estos documentos de renuncia se firmaron en Bayona y el hermano de Napoleón, José, se convirtió en José I Rey de España.
   José era un año mayor que su hermano. Había ya ocupado el trono de Nápoles en 1806 cuando subió al de España, después de las abdicaciones de Bayona. Sin embargo José bonaparte nunca tuvo el apoyo ni la confianza de todo el pueblo español y el pueblo de Madrid se levantó en armas contra el ejército francés el día dos de mayo de 1808, iniciándose la guerra de la Independencia.
   Los sucesos ocurridos en las proximidades de Madrid los días 2 y 3 de mayo de 1808 movilizaron a los españoles. Los enfrentamientos entre grupos de guerrilleros y las tropas de Napoleón se sucedieron en todo el país. La guerra era desigual. El ejército francés estaba muy bien preparado y contaba con excelentes generales, el español se encontraba en inferioridad y sin un líder político ni militar. Sangrientos combates se libraron en Valencia, Zaragoza y Murcia. Todo hacía pensar en una larga contienda. Sin embargo, el conocimiento del terreno y la tenacidad de los españoles, junto con distintos actos de heroísmo, hicieron posible que por primera vez, el ejército de Napoleón se rindiera en la batalla de Bailén. Esta derrota de los franceses supuso el exilio de numerosos afrancesados. Se calcula que más de diez mil familias, simpatizantes de Francia huyeron a la vecina nación. Sin embargo, los enfrentamientos entre el ejército francés y el español continuó. España contaba entonces con doce millones de habitantes y alrededor de cuatrocientas mil personas habían fallecido como consecuenca de los enfrentamientos tanto en el campo de batalla, como en las propias ciudades. 

viernes, 6 de noviembre de 2015

DE LA REVOLUCIÓN FRANCESA AL IMPERIO NAPOLEÓNICO

A pesar de algunos conflictos sociales y otros de carácter bélico, de singular importancia, el siglo XIX puede calificarse de un periodo de enorme evolución y progreso. Las monarquías absolutas parecían tener los días contados en la mayor parte de los países del mundo. En Francia, las personas más humildes se consideraban explotadas por una nueva y poderosa clase social formada por ciudadanos que se dedicaban al comercio y a distintas actividades industriales. Esta lucha de clases, junto a los nuevos conceptos de libertad, fraternidad e igualdad, surgidos a partir de las ideas de Voltaire y Rouseau, junto con la exención de impuestos que gozaba la nobleza y el clero, provocaron el descontento de la población. Los ciudadanos estaban convencidos de que debían hacer frente al rey Luís XVI, con la misma decisión que lo habían hecho los estadounidenses para lograr su independencia.                                           El 14 de julio de 1789 los vecinos más humildes de París, sin más armas que sus herramientas, decidieron asaltar la Bastilla que era la cárcel de la capital Francesa, pero para el pueblo significaba mucho más. Representaba el poder absoluto del Rey. Después, la revuelta se extendió a toda Francia. Los trabajadores destruían los palacios de los nobles que en algunos casos, huyeron del país. Los revolucionarios se enfrentaron a la Iglesia y se apoderaron de sus bienes. A los clérigos se les obligó a pagar impuestos. 
   A través de la denominada asamblea nacional, el pueblo se había hecho con el poder. El Rey aceptaba su condición de figura decorativa. Mientras tanto, en el seno de los revolucionarios aparecieron deferentes líderes. Si bien el objetivo era redactar una Constitución, cada uno de los cabecillas era partidario de llegar a ella por cauces diferentes.  Ante la indecisión mostrada por algunos revolucionarios, una gran cantidad de mujeres decidieron presentarse en el palacio de Vesalles y obligaron al Rey y a toda su familia a trasladarse a las Tullerías.
El Rey no llegó a permanecer dos años en su nueva residencia, ya que el día 20 de junio de 1791 huyó de París. Todos los miembros de su familia fueron arrestados. Tras la aprobación de la nueva Constitución por la Asamblea Nacional, Luís XVI no tuvo más remedio que aceptar su condición de monarca constitucional. Sin embargo, en la práctica no siempre cumplió su compromiso y en ocasiones no acataba las leyes propuestas por la Asamblea, por lo que en 1792, trs unas elecciones, se acordó abolir la monarquía y fue proclamada la república. 
   Fueron momentos de gran tensión, la mayor parte de las cárceles del país fueron asaltadas y perdieron la vida gran número de prisioneros. A pesar de todo, la economía no mejoraba. Otras naciones europeas estaban dispuestas a enfrentarse a los revolucionarios. En el interior del país algunos manifestantes se alzaron contra la república. Maximilian Rovespierre, uno de los líderes del pueblo, pasó a convertirse en su principal enemigo y fue ejecutado. La Asamble Nacional fue disuelta pasando a ejercer el poder un directorio formado por cinco miembros que tomaron las grandes decisiones entre 1795 y 1799, a partir de este periodo y un nuevo golpe de Estado, se inició el Consulado

El 15 de agosto de 1769 nació en la capital de Córcega, un militar que ha sido considerado como uno de los mejores estrategas de la Historia. Cuando nació Napoleón, apenas hacía un año que  Francia  había  comprado  la  isla a  los genoveses, a             Maximilian  Robespierre
quienes pertenecía  entonces,  de ahí  que fuera  bautizado con el 
el nombre de Napoleone. Su carrera militar se inició en la propia Córcega. Durante 1793 el comandante Napoleón, junto con toda la familia Bonaparte, se trasladó a Francia. En 1794, cuando contaba veinticuatro años, alcanzó el grado de general y apenas dos años más tarde se asó con su primera esposa Josephine, una francesa de origen criollo nacida en la isla de Martinica. Sus grandes


victorias en Italia y Egipto le hicieron alcanzar una gran popularidad, tanto entre el pueblo, como en la tropa. Durante el periodo del Directorio fue nombrado cónsul, junto a otros dos compañeros, pero pronto demostró también su habilidad para la política y en 1802 se hizo nombrar cónsul vitalicio. Impulsó grandes cambios en todos los sectores de la administración francesa, creó el Banco de Francia, volvió a relacionarse con la Iglesia, amnistió a todos los presos políticos y reformó la legislación a través del denominado código de Napoleón. En 1804 él mismo se coronó emperador y con sus propios generales formó una fastuosa core. Al mismo tiempo, fue colocando a sus hermanos en los distintos tronos europeos. Al no tener descendencia con Josephine se divorció y eligió, como esposa, a la princesa María Luisa, hija del emperador austriaco Francisco I. El matrimonio se celebró en 1810, fruto de él nació su hijo Napoleón II.
   La otra meta de Napoleón era vencer a los ingleses, para ello sometió a las Islas Británicas a un bloqueo en 1807. Sin embargo, la guerra con España y la campaña de Rusia, con la que pretendía extender sus dominios hasta el resto del continente europeo, fueron aprovechadas por los británicos para vencerle en Waterllóo y confinarlo en la isla de Elba. En 1814, escapó de su encierro y regresó al continente para alcanzar nuevamente el poder durante cien días. fue hecho prisionero y conducido a Santa Elena, isla donde perdió su vida en 1821, según algunos historiadores a causa de una enfermedad y en opinión de otros, envenenado.